Insuficiencia Renal (1ra. Parte)


Bien dicen: “Más vale prevenir que lamentar”; la insuficiencia renal es una enfermedad que te cambia la vida. Los riñones sanos limpian la sangre eliminando el exceso de líquido, minerales y desechos, también producen hormonas que mantienen sus huesos fuertes y su sangre sana. Pero cuando los riñones están lesionados y no funcionan correctamente, se pueden comenzar a acumular desechos peligrosos en el organismo, se eleva la presión arterial, el cuerpo puede retener el exceso de líquidos y no producir suficientes glóbulos rojos; a esto se le llama insuficiencia renal.


Todavía no se entienden bien muchos de los factores que influyen en la velocidad con que se produce la insuficiencia renal o falla en los riñones. Una vez que los riñones comienzan a fallar, se necesitará tratamiento para reemplazar las funciones que hacen normalmente. Las opciones son la hemodiálisis, la diálisis peritoneal, y el trasplante renal.


Cada tratamiento tiene sus beneficios y desventajas, independientemente del tratamiento que escoja, deberá hacerle algunos cambios a su estilo de vida, incluyendo el tipo de alimentación y planificar sus actividades diarias. Pero, con la ayuda de los profesionales de la salud, la familia y los amigos, la mayoría de las personas con insuficiencia renal puede llevar una vida plena y activa.
La insuficiencia renal se puede dividir ampliamente en tres categorías, insuficiencia renal aguda, insuficiencia renal crónica e insuficiencia renal terminal:
La insuficiencia renal aguda (IRA) es, como su nombre implica, la pérdida rápidamente progresiva de la función renal. Puede ocurrir rápidamente como consecuencia de un accidente que causa lesiones renales (la pérdida de mucha sangre o la administración de medicamentos, anabólicos o sustancias venenosas); en caso de que los riñones no sufran un daño grave, esa insuficiencia puede contrarrestarse.


La insuficiencia renal crónica (IRC) es la condición que se produce por el daño permanente e irreversible de la función de los riñones, secundario a una pérdida en el funcionamiento y número de las nefronas. Las causas más frecuentes que la generan son: la diabetes, la hipertensión, enfermedad de Berger, glomerulonefritis, pielonefritis crónica y retención urinaria.
La función renal se deteriora lentamente a lo largo de varios años y da inicialmente pocos síntomas, permitiendo que el paciente no sienta muchas cosas a pesar de tener anemia e incluso tener altos niveles de toxinas en la sangre.
La insuficiencia renal terminal (IRT) o (ESRF) es la última consecuencia, en la cual generalmente la diálisis se requiere hasta que se encuentre un donante para un trasplante renal.


Espere la segunda parte.


Dr. Q.F.B. Mario R. Moreno Pacheco

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